
“Música y oralidad automática”
“Desprendimientos del habla y de la realidad”
Ventrilocuo es un programa donde la música es el elemento fundamental, ya que a partir de la misma se da el desarrollo del programa. Primero porque no se tiene definida una línea musical determinada, sino que está sustentada por el gusto personal, lo que abre amplios márgenes de posibilidades sonoras e inscribe el elemento sorpresa como otro ingrediente o catalizador para el escucha y el mismo productor. La propuesta musical y de contenidos verbales resulta entonces azarosa, como una carta equis de la baraja.
A partir de la música propuesta da inicio el ejercicio de la oralidad automática, tomando inevitablemente como punto de partida la escritura automática del movimiento surrealista. El juego de la improvisación oral aunada a las posibilidades sonoras, sin más elementos técnicos que el eco, son el reto para el manejo de la voz: pronunciación, énfasis, velocidad, intención, dramatización y desdoblamientos esquizofrénicos de la personalidad. Todo esto desde la postura lúdica y el riesgo de hablar por la boca floja.
El resultado es, para mí, sorpresivo, caótico, divertido y vital; haciendo del trabajo radiofónico una propuesta que se quiere creativa o al menos ingeniosa. Esperando que algo de esto sea captado por el escucha.
El riesgo se asume y el reto es mantenerlo.
Productor e implicados: Levit Guzmán Soto y sordomudos que lo acompañan.




